Comienza conferencia climática de Durban bajo fantasma de Kioto

Comienza conferencia climática de Durban bajo fantasma de Kioto Durban, Sudáfrica, 28 nov . – La XVII conferencia de la ONU sobre cambio climático comienza hoy en esta ciudad, precedida por el reclamo de que los países industrializados asuman nuevos compromisos cuantificados para mitigar las causas del calentamiento global.

La reunión, a la que asisten representantes de 194 países y bloques regionales sucede al foro del balneario mexicano de Cancún en 2010, donde las decisiones quedaron muy por debajo de lo que se requiere para hacer frente de forma efectiva al aumento de las temperaturas.

No obstante, analistas coinciden en que la cita en México contribuyó a encausar el proceso negociador dentro de las Naciones Unidas, ante el peligro de que el debate sobre cambio climático fuese trasladado por los países industrializados a otros escenarios, como el G-20, a tono con la maniobra desatada un año antes en Copenhague.

En la capital danesa, Estados Unidos y un grupo de naciones desarrolladas trataron de imponer un proyecto de documento, titulado "Acuerdo de Copenhague", que fue negociado en un círculo muy cerrado de países ricos, a la vez los más beneficiados con el texto.

La XVII Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP17) coincidirá en Durban con la VII Conferencia de las Partes del Protocolo de Kioto (CMP17), pacto cuyo primer período de compromisos expira en 2012.

Y es precisamente la llegada a su fin de este capítulo y la necesidad de nuevas metas de mitigación cuantificadas el ingrediente principal de estos foros, aunque la agenda incluye temas como el financiamiento, la transferencia tecnológica y los mecanismos de adaptación al cambio climático, entre otros asuntos.

En declaraciones a Prensa Latina, el viceministro de Patrimonio Natural y Cultural de Ecuador, Tarsicio Granizo, calificó de condición sine qua non para esta conferencia que existan nuevas metas de mitigación para las naciones industrializadas.

"Cualquier resultado que salga de Durban estará supeditado a que se produzca un segundo período de compromisos, y sabemos que hay países que no quieren firmarlo", expresó el funcionario.

De acuerdo con Granizo, esas naciones deben dejar de beneficiarse de cualquier mecanismo que la Convención establezca, como por ejemplo el mercado de carbono.

"En el momento en que esos países no confirmen su adhesión al segundo período de compromisos deberían salir de la Convención, y nosotros deberíamos denunciar ante la opinión pública como están bloqueando el avance de una negociación y un resultado concreto aquí en Durban", subrayó.

En este escenario existe un riesgo de que si las pláticas no progresan, aunque sea de manera paulatina, con una creciente efectividad, se afectaría su curso, y algunas naciones traten de llevar la discusión climática a otro foro más reducido, como se tramó en Copenhague.

No pocos diplomáticos comentan en los pasillos del Centro Internacional de Convenciones de Durban que en estas circunstancias es necesario preservar el multilateralismo bajo el esquema de las Naciones Unidas, donde cada país tiene un voto.

El Protocolo de Kioto fue aprobado en 1997, ratificado por 156 gobiernos y, finalmente, rechazado por dos de los principales contaminantes del mundo, Estados Unidos y Australia.

Su texto establece el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en una media del 5,2 por ciento con respecto a los niveles de 1990 para el año 2012.

Sin embargo, según evidencia el Cuarto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), para estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero a los niveles mínimos aceptados se requiere que los países desarrollados reduzcan sus emisiones entre un 25 y un 40 por ciento para el año 2020 y entre un 80 y un 95 por ciento para 2050.

Según datos publicados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en 2007, Estados Unidos, con un 4,6 por ciento de la población mundial, genera el 21 por ciento de las emisiones de CO2, de manera que las emanaciones per cápita ascienden a unas 20 toneladas métricas de CO2, es decir, un daño climático nueve veces mayor que la de un habitante de los países subdesarrollados.

Países como Canadá, incluso Japón, donde paradójicamente fue rubricado el Protocolo hace 15 años, se resisten a asumir nuevas metas, y por tanto a entrar en la arquitectura legal de ese acuerdo.

El cuarto informe del IPCC indica que entre los años 1906 y 2005 se registró un incremento de las temperaturas medias globales de 0.74 grados centígrados, y el rango de aumento para la última década de este siglo oscilaría entre un 1,1 y 6,4 grados centígrados.

El incremento del calentamiento global en una cifra cercana a los siete grados centígrados, como promedio en los dos siglos, tendría consecuencias catastróficas para el Planeta.

Las conferencias de Durban se extenderán hasta el 9 de diciembre, día en que deben emanar sus dictámenes en forma de decisiones.(PL)