Modelo económico actualizado requiere cambio de mentalidad

Todos los cambios y transformaciones acordados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba para la actualización del modelo económico cubano, serán más o menos efectivos en dependencia de la mentalidad con la cual lo asuman quienes deben materializar su aplicación.

Se requiere de preparación adecuada de los directivos administrativos y empresariales a todos los niveles; en particular, los de base, encargados de aplicarlos consecuentemente y no de forma mecánica, sin la creatividad precisa ante cada situación particular.

El proceso de instrumentación y aplicación práctica de los Lineamientos de la Política Económica y Social de la Revolución, se concibe como acciones integradas donde cada elemento del sistema interacciona con otros, complementándolos.

Las interpretaciones formales y burocráticas al tratar los temas y la propia problemática que se enfrenta, conducirán cuando mucho a resultados parciales e inconclusos, introduciendo mayores y más complicados problemas.

No solo se necesita el dominio del contenido de cada uno de los elementos de la política acordada, sino que deberá lograrse la nueva mentalidad para asumir los cambios y sobre todo modificar la conducta cotidiana en la gestión administrativa.

Interiorizar que el momento y los tiempos que vivimos son otros, que no son similares a sus antecesores, no solo significará ubicarse adecuadamente, sino identificar las nuevas circunstancias que exigen de impostergable y renovada actuación.

Hacer lo nuevo con las tradicionales estructuras y formas que condicionaron la otrora mentalidad, es un riesgo que deberá superarse con la consciente preparación y la introducción paulatina de los nuevos instrumentos y mecanismos que lo posibilitarán.

Los resultados que se esperan de las transformaciones iniciadas no pueden estar condicionados a la espontaneidad y la improvisación; su carácter estratégico para la economía cubana y el propio rumbo del proceso revolucionario, demandan una consciente responsabilidad.

Una vez definidos los objetivos a alcanzar, deberá plantearse cómo hacerlo, con qué instrumentos y mecanismos; lo teórico debe ir sustentado sobre bases prácticas para que no quede simplemente en el quehacer académico y se obtengan los resultados esperados. (Por Marcos Álvarez Arguija/ Servicio Especial de la AIN)