Giselle vuelve a la escena cubana en homenaje a Mirta Plá

Giselle vuelve a la escena cubana en homenaje a Mirta PláLa Habana, 18 jul .- El Ballet Nacional de Cuba rendirá tributo el próximo 23 de julio a quien fuera una de sus cuatro joyas, la primera bailarina Mirta Pla, con la puesta en escena de Giselle el día en que ella cumpliría 70 años.

Fallecida el 21 de septiembre de 2003, formó parte en los años 50 del Ballet Alicia Alonso, luego Ballet Nacional de Cuba (BNC), donde brillaría con su danza armoniosa, gracia, talento y proyección escénica. Fue la intérprete de ideal de ballets como Coppelia, La fille mal gardée y La bella durmiente.

Con una vasta trayectoria artística, ganó muy pronto la admiración del público cubano en cuya memoria permanece, una preferencia que alcanzaría más tarde dimensión internacional en escenarios de Francia, Italia, Argentina, Brasil, Estados Unidos, Rusia, Mónaco y Luxemburgo, entre otros.

En el BNC encarnó una diversidad de personajes y papeles, desde los clásicos del repertorio universal hasta otros como Carmen, de Alberto Alonso; Plásmasis y Tarde en la siesta, de Alberto Méndez. En este último bordaría una Consuelo de perdurable recuerdo.

Mirta Plá conquistó numerosos lauros, nacionales e internacionales, entre ellos dos medallas de plata en los célebres concursos de ballet de Varna, Bulgaria,donde empezó a despegar con luz propia en la década del 60 del siglo pasado

Tambien la Estrella de Oro y el Premio especial del jurado del festival internacional de danza de París en 1970, la Medalla al Mérito Danzario, del Consejo Brasileño de la Danza; el Doctorado Honoris Causa, del Instituto Superior de Arte de la isla; la Medalla Alejo Carpentier y el Premio Nacional de Danza.

Mirta Plá impregnó a la Giselle, en la versión coreográfica de Alonso

emblema del BNC y la escuela cubana, un acento propio como lo harían las restantes joyas a las que el británico Arnold Haskell identificó con ese calificativo: Josefina Méndez, Aurora Bosch y Loipa Araújo.

Cada una distinta, unidas por una raíz común, dentro de los cánones del mejor estilo romántico: torso ligeramente adelantado, brazos redondeados, grácil inclinación de la cabeza, puntas levísimas, prestas al vuelo acorde con el poderío técnico en posesión de cada una.

Todas bebieron de la tradición creada por Alonso, una de sus máximas intérpretes, pero cada una imprimió su personalidad propia a esa campesina terrenal devenida willis evanescente, según la leyenda germana que sublima así a las novias que mueren antes de casarse.

El día 23, en la sala García Lorca, del Gran Teatro de La Habana, en la gala en su homenaje, Giselle será Sadaise Arencibia, una de las estrellas nacientes de la compañía que dirige Alonso. La secundarán Alejandro Virelles, como Albrecht y Amaya Rodríguez, como reina de las Wilis.(PL)