En estos comicios puedo caminar tranquilo

En estos comicios puedo caminar tranquiloEl doctor Julio Abstengo  es uno de los tantos galenos cubanos que en las ultimas décadas se incorporó a ese ejercito de hombres y mujeres que sin más armas que el efigmomanómetro y la inteligencia, y sin más coraza que la bata blanca, marcharon a otras tierras de nuestra América para prestar su ayuda solidaria a los necesitados y humildes.

Destinado a prestar servicios en la República de Guatemala, el doctor Julio fue ubicado en una comunidad en una de las grandes montañas de ese país. Su misión transcurría  normalmente hasta que se inició el proceso eleccionario en esa nación. Testigo de esos comicios, y protagonista de un incidente desagradable en que casi pierde la vida, sobre aquellos sucesos el galeno santacruceño recuerda:

"Cuando se iniciaron las elecciones en Guatemala me encontraba allí desarrollando mi labor médica, pero allí las cosas son diferentes a nuestras elecciones, existen alrededor de unos 20 partidos políticos y mas de diez organizaciones en formación…. Bueno, yo fui detenido junto con mi enfermero ayudante, que era guatemalteco, por un grupo perteneciente a una de estos partidos políticos, y nos pusieron en un local, yo les dije que no tenía que ver con ellos ni con sus elecciones, que lo mío era curar a los enfermos, y  me dijeron que yo era cubano, y que si había algún tipo de problemas podía ser sentenciado.

Quizás fue por suerte, y también por la relación que mantuve con muchos de los pobladores de aquellos cerros, el dueño de  la casa donde paraba y su hijo se portaron muy valientes, ellos hablaron con el que me pareció el jefe del grupo, que fue el que habló conmigo, y me soltaron. Inmediatamente nos fuimos para casa de mis protectores y por el fondo cogimos un trillo que nos llevó hacia una comunidad vecina. Allí pude llamar por teléfono a los jefes de la brigada médica, que inmediatamente hicieron coordinaciones para buscarme y ya de noche me sacaron de aquella zona.

Fui tratado con respeto, a pesar de la amenaza que recibí, pero creo más que todo que fue suerte, ahora que lo veo de lejos, pude ser una victima  de las pugnas de los partidos, de ese país.

No sé por qué me detuvieron, a lo mejor esa gente pensaría que como yo era cubano, podía influir en la opinión de la población de esa comunidad, esa es la unida explicación que me hago de aquel hecho.

Al enfermero tampoco le pasó nada, aunque él estuvo más tiempo que yo detenido y amarrado, pero después supe que salió ileso, sin mayores consecuencias.

Comparando todo lo que viví en Guatemala, donde casi fui víctima de las rivalidades de las facciones políticas, y nuestro proceso electivo, donde solo se necesita tener cualidades como el mérito, virtud y la capacidad para ser nominado y elegido por el pueblo, donde las urnas son custodiadas por pioneros, concluyo que en mi país puedo caminar tranquilo, sin temor a ser blanco de las riñas de los politiqueros, que en definitiva lo que hacen es querer escalar puestos para alcanzar poder y riquezas, y no para ocuparse del pueblo".

El doctor Julio ejerció hoy su derecho al voto, sabiendo que la jornada será tranquila y transparente. No puede ser de otra manera en un país donde el poder está en manos del pueblo.

(Por: Hugo Betancourt Mayoral / Radio Santa Cruz)